Esta es una de esas palabras que tienen un antes y un después, hace un tiempo atrás, dolor era sinónimo de sufrimiento, angustia, ansiedad, una palabra que hasta casi me costaba pronunciar, sin embargo hoy es sinónimo de crecimiento, aprendizaje, desafío, paciencia, momentos...
¿Quién no pasó por momentos dolorosos en algún momento?, el ser humano está predestinado a pasar por momentos de dolor, en cada paso que da, en cada elección que hace, o en cada elección que hacen los otros, según sea esa elección o situación tenemos dos formas de enfrentar ese dolor, la primera es con angustia, con desesperación, con ansiedad, con sufrimiento, convirtiéndonos en víctimas de esa situación o de ese momento, o bien tenemos la elección de hacer frente a esa situación, intentando aprender de ella, entender que a veces es necesaria para crecer, para fortalecernos, entender que son momentos y que los momentos son sólo eso, ratos, espacios de tiempo, que terminan y que muchas veces son necesarios para luego dar paso al tiempo de la alegría, del entendimiento, de la claridad.
En mi vida he pasado por momentos de los cuales pensé que nunca saldría, no vale la pena describirlos, porque para cada de uno de nosotros nuestro dolor es único, y realmente así es, pero lo que sí puedo transmitir hoy es el aprendizaje que me quedó de ello y es que cuanto más me desesperaba por encontrar una solución, más tardaba en salir, cuanto más me rebelaba , cuanto más tardaba en asumirlos, más sufría y más permanecía en la misma situación, hoy aprendí que todo tiene su tiempo, lo bueno como lo no tan bueno, y cuando uno acepta y asume la situación, mas cortos se hacen esos momentos, menos dolorosos, y menos angustiantes, por otro lado uno puede decidir cómo pasarlos, en mi caso, en varias oportunidades debí recurrir por ayuda a terceros (llámese profesionales, psicólogos, psiquiatras, guías espirituales, según sea la creencia individual de cada persona), no importa quién, lo importante es la fé que uno le entrega a esa persona para recibir su ayuda, y por sobre todo no pecar de omnipotentes, creyendo que nosotros solos podemos, porque en algunos casos si el espíritu es fuerte y la razón clara, es posible, pero la mayoría de la veces esa omnipotencia no hace más que dilatar la solución y es una propia resistencia a no querer salir de esa situación...es como estar en un pozo, que te alcancen una soga y no querer agarrarla, quizá puedas salir por mérito propio, pero seguramente tardarás mucho más en hacerlo, si logras hacerlo. Por eso, cuando te encuentres atravesando un momento no tan lindo no dudes en barajar la posibilidad de recibir ayuda.
Hoy en día cuando me toca atravesar por momentos así, no digo que les doy la bienvenida, pero los acepto, intento comprender que es lo bueno que puedo sacar de ellos, en qué puedo crecer como persona y por sobre todo estoy segura que luego de eso viene una etapa llena de cosas lindas, de esta manera cada vez se hacen más cortos y más llevaderos.
¿Cómo evitarlos?..diría que algunos son imposibles de evitar, pero en algunos casos podrían evitarse, no nos olvidemos que los únicos responsables de nuestros actos, de nuestras decisiones, de nuestras elecciones, somos nosotros mismos, nadie manda en nuestra mente y en muchas oportunidades, esos problemillas o ese dolor es consecuencia de nuestro accionar, por eso cuando atravesemos por situaciones así preguntémosnos, si podríamos haberlo evitado? y aprendamos de eso.
Cabe mencionar que cuánto mejor actuemos con nosotros mismos y con los demás menos sufrimientos tendremos en nuestra vida.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home