¿Quién no escribió alguna vez sobre el amor?, debe haber tantas definiciones como personas en el mundo, por lo que me atrevo a incoporar unas palabras más a este tema, que mueve la intriga del hombre y toca la sensibilidad de la mujer.
Para poder entender un poco este sentimiento tan sencillo y a veces confuso, tenemos que situarnos en la edad que estamos atravesando.
Los primeros síntomas del amor se dan en nuestros primeros pasos por la niñez, donde nuestro hogar deja de ser el único ámbito donde nos sociabilizamos, por lo que empezamos a reconocer a personas fuera de ese entorno.
El amor a esa edad tiene los primeros síntomas que nos van a acompañar por el resto de nuestra vida, vamos a descubrir ese sentimiento que acompaña al amor en todas las edades, llamado "Admiración". A los 6, 7 o 10 años de edad ¿quién no admiró alguna vez a un compañero, a una maestra, a un amigo de un hermano? y se creyó perdidamente enamorado sea cual fuera la diferencia de edad, sea o no correspondido, el otro lo supiera o no; creo que la mayoría tuvimos una experiencia similar, más allá de los resultados experimentados en aquella situación, ya estábamos comenzando a andar por el camino de este sentimiento.
En la adolescencia, supongo que es la etapa donde más confusión se genera, donde se mezclan todos los sentimientos, enamoramiento, amor, amistad, admiración, descubrimiento, experimentación, reconocimento, etc, etc. donde siempre vivimos "enamorados", de una u otra persona, no importa quién, cómo, cuánto ni cuándo...hoy amamos a Juan, mañana a María y toda esa confusión es la que más adelante nos enseña a diferenciar cuando el sentimiento de amor de pareja es real, en esta etapa es donde más tarde aprenderemos a discernir; es una tapa necesaria y fundamental, llena de experiencias, buenas y no tan buenas, (no hablo de malas porque considero que las experiencias por más malos momentos que nos hagan atravesar, en definitiva si aprendemos de ellas siempre son buenas, y necesarias.) , este torbellino de sentimientos confusos será parte de nuestro crecimiento futuro, de nuestro aprendizaje, y de nuestra futura elección.
Una vez atravesada la etapa anterior, se supone que algo de todo eso aprendimos y ahí llega el sosiego, el equilibrio entre la razón y el corazón, aprendimos (a los golpes), pero aprendimos! a reconocernos como seres individuales, a aceptarnos, más allá del reconocimiento de los otros, a estar en armonía con nosotros mismos, a caminar solos, sin bastones; a entender que el amor es un solo sentimiento y no sólo para una persona, uno no puede sólo amar a alguien, uno ama todo y a todos con los mismos valores que caracterizan al amor, lo único que varía es la demostración de ese amor, a mis padres se los demuestro de una determinada manera, a mis amigos de otra, a mi marido o pareja, de otra y a mis hijos de otra, pero el amor es uno solo, lleno de paciencia, tolerancia, aceptación, respeto, entendiendo que el otro es un ser diferente a mí y que yo no soy quién para cambiarlo, respetando sus tiempos de cambio, disfrutando de sus logros, y apoyando su individualidad como ser único, acompañando sus momentos, alentando sus proyectos, opinando y discerniendo, en caso necesario, sin menoscabar al otro, sin intentar imponer mi opinión, dejando en claro la misma pero brindándole al otro la libertad de seguir adelante, entendiendo que equivocado o no, el otro también tiene ese derecho.
Considero que una vez comprendido parte de todo esto, estamos preparados para encarar cualquier tipo de relación, no sólo de pareja, cabe mencionar que esta etapa no tiene una edad precisa, hay quienes pasan por esta vida sin ni siquiera haberla experimentado, hay quienes la descubren ya de grandes y hay adolescentes que hoy en día te dan cátedra. Lo importante como dijo Erich Fromm, en el "arte de amar" es no confundir enamoramiento y pasión con amor. La pasión es efímera, muere, para dar paso al verdadero amor, si confundimos estos sentimientos estaremos en una eterna busqueda...


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home